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De cómo Ecuador me ha cambiado.

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    Siendo un país tan cercano al nuestro, cuya historia independentista está tan cruzada con la propia, la verdad es que no tenía ni idea de qué me iba a encontrar en Ecuador en términos de semejanzas o diferencias. No obstante, el tiempo viviendo en este precioso país me fue enseñando poco a poco que son muchas las cosas que nos unen, pero que aún mayores son nuestras diferencias. Aquí va un breve recuento de aquellas costumbres locales que poco a poco han ido minando las costumbres venezolanas que traje conmigo, al punto de que ya hasta he olvidado de cierta manera lo que significa ser venezolana en la cotidianidad. 1. Nuestro sempiterno desayuno con arepitas aquí no es una realidad. Al llegar a Ecuador recuerdo que hice en dos ocasiones mi compra religiosa de la harina de maíz para prepararme mis desayunos con ese plato que es tan costumbre en nosotros, sin embargo, cuando decidí sumergirme de lleno en la cultura ecuatoriana me di cuenta que ellos no tienen un desayu...

Adentrándome en la cultura ecuatoriana: Platos de la costa (Guayaquil).

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La gastronomía ecuatoriana es muy variada, diversa y deliciosa, y me impresiona cómo no se conoce más sobre ella a nivel internacional. Por ejemplo, los venezolanos no sabemos mucho de Ecuador; casi nada, en realidad. Recuerdo que cuando decidí mudarme para acá, tenía la enorme incógnita acerca de lo que comerían en este país —particularmente en Guayaquil—, y aunque recuerdo haber buscado en internet para tratar de hacerme una idea de lo que acá encontraría, mi experiencia real en esta ciudad calurosa ha sido tan novedosa como variada, y he decidido compartirla con todo venezolano —y latinoamericano— que quiera visitar o vivir en Ecuador. Ingredientes fundamentales en la costa ecuatoriana, son el plátano verde —conocido genéricamente como “verde”—, el maní, los mariscos y el cangrejo. A continuación una breve lista de once platos que hallé deliciosos en esta ciudad costeña, conocida como “La perla del Pacífico”. Bolón (de queso/mixto): una de las ingeniosas formas de utilizar el “...

De cómo es la vida del extranjero.

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No es solo que extrañes tu tierra, tu gente, tus costumbres, tu familia y todo lo que te hacía sentir que pertenecías a determinado lugar en el mundo, es, sobretodo, ese proceso en el que gradualmente te pierdes a ti mismo y dejas de ser quien creías que eras para convertirte en otra persona que sigues siendo tú, aunque a veces no te reconozcas como tal.  No es solo que todo lo que te rodea represente una novedad, y te pierdas hasta en la conversación más simple con otra persona por el sencillo hecho de que no entiendes el significado social de un par de palabras usadas por tu interlocutor, es, sobretodo, que pasado un tiempo la novedad se desvanece, y la cotidianidad irrumpe en la manera en que contemplas el nuevo país que has adoptado, y entonces -horror- tu país de origen es el que se convierte en novedad.  Preguntas a los que quedaron atrás, cual si fueras un turista, cómo funcionan las cosas allá. Simulas que no, pero la verdad es que cuando te preguntan por tu tierra, ...

Acerca del miedo.

Es un algo viscoso que nos paraliza. Tan sutil y escurridizo que solemos pensar en el miedo como algo de la infancia y de acontecimientos masivos. Claro que se siente miedo ante un fenómeno natural. Y ante algún monstruo de la infancia.  Pero no se piensa con seriedad en el miedo que se le tiene a algo como dejar las rutinas, soltar lo conocido, e incluso aproximarse a otra persona con la que no se ha tratado nunca. ¡Y cuánto miedo hay en las relaciones humanas! Aún entre aquellas que son cercanas en términos sanguíneos. Por miedo dejamos tanto, decimos tanto, callamos tanto, y terminamos esclavizados, creyendo que somos felices y que estamos completos. Y creo que es justo esta ignorancia de cómo el miedo está tan propagado -externa e internamente-, lo que nos hace blancos fáciles de caer en un juego siniestro donde solo somos peones, y me refiero a esto que llamamos vida: infancia, educación predecible; adolescencia, consumo masivo, querer ser como los demás; juventud, estudios...

Nuevo año, diversas consideraciones.

      Es un nuevo año, ciertamente. Me ha sorprendido en sus incontables novedades (nuevo país, nuevas costumbres, nuevas personas, nuevas emociones... aunque estas últimas no son tan nuevas en verdad). Estos cinco meses fuera de Venezuela han transcurrido en medio de la adaptación, la buena compañía, la sensación de no pertenecer y el deseo de construir un espacio donde tenga la ilusión de pertenecer. Estar afuera, tal como lo sospeché, de mi cuenta ya, ha hecho surgir una Yo que desconocía, aunque no la desconocía del todo. Es una mujer impetuosa, decidida, y tan vulnerable como nunca lo fue en toda su vida dentro del hogar materno. Ha aprendido que esa vulnerabilidad es engañosa, porque no la abate, sino que le da más fuerzas, la hace peligrosamente más fuerte.     El mundo en que me muevo, laboral, social, en líneas generales es mezquino, tan aferrado a sus tradiciones, a sus vidas conocidas; pero cuando veo esto, me digo que así era yo también cuando vivía...

De cómo te conviertes en ciudadano del mundo.

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          El mes de julio se me fue en un suspiro a causa de los viajes por el occidente del país que estuve realizando, despidiéndome de amigos, épocas, historias, anécdotas, experiencias y pedazos de mi vida que son inolvidables. Todo esto a causa de que estoy en vísperas de marcharme de Venezuela, alzar el vuelo, independizarme y construir una vida más completa, a mi medida, con las cosas que mis padres, familia y amigos me han aportado para ser un humano integral.          Despedidas, cierres, reencuentros, celebraciones, lágrimas, tristezas, alegrías, momentos agridulces, todas estas palabras caracterizaron mi Julio 2015 y siempre lo recordaré. Así como siempre recordaré este país que tantas cosas hermosas me dio.  Salir de tu país de origen necesariamente te convierte en un ciudadano del mundo; confieso que esto no me asusta tanto como el hecho de estar lejos de mi mundo social conocido hasta ahora, pero sí es algo que está ...

A propósito de las legalizaciones de matrimonios homosexuales.

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Y sí, este es un tópico que en algún momento iba a tocar puesto que forma parte de mis creencias, de mis pensamientos, actitudes, gustos y de quién soy. Sin embargo, en esta ocasión no lo haré de manera directa sino colateral. Hay una página que me resulta interesante y enriquecedor (y que en lo que termine de redactar esta entrada voy a colocar entre mis páginas seguidas y recomendadas), que tiene una perspectiva religiosa que desafía la religión. El único detalle para mis lectores hispanohablantes confinados al español, es que está en inglés.  Sin embargo, lo que copiaré acá es la traducción de una de las entradas que más me impactó (pues se parece a mi propio pensamiento) en torno al debate surgido por la aprobación de los matrimonios homosexuales en Estados Unidos. El contexto es norteamericano, y los evangélicos a los que se dirige el autor, son norteamericanos también. Sin embargo, mucho de eso salpica a los evangélicos de todo el orbe, y por eso decidí traducirlo: es un...